El bienestar es algo que todos definen en el registro verbal que se solemos usar todos-as sin excepción "all around the world" como lo que se quiere tener en una normalidad que supone la triple conjunción en cada persona de paz, salud, equilibrio y el sentimiento de no necesitar nada en cada momento. La razón en que cuando se disfruta de bienestar la alegría embarga, la mente crea, el cuerpo se relaja, el sistema límbico está desestresado y ... simplemente se siente uno-a bien
¿Cómo se lleva este sentimiento a un presente continuo? es decir: ¿cómo se lleva ese momento donde se experimenta esa situación a otro momento que le sigue equivalente ó incluso mejor?
El Bienestar Integral: Mucho más que la Ausencia de Enfermedad
Durante mucho tiempo, hemos cometido el error de definir la salud simplemente por lo que no tenemos: "no tengo dolor", "no tengo fiebre". Sin embargo, tal como reconoce la OMS y como dicta el sentido común, la verdadera salud es el bienestar pleno. Es ese estado físico y anímico en el que no solo existimos, sino que vibramos en equilibrio.
El Bienestar como Motor de Vida
Cuando una persona goza de bienestar, su capacidad de acción se transforma. Estar bien nos otorga la facultad de rendir con propósito en el trabajo, de construir relaciones sanas desde la plenitud y no desde la carencia, y de tener la claridad mental necesaria para elegir mejor entre las opciones que nos presenta el día. El bienestar es, en definitiva, la libertad de decidir sobre nuestra propia vida.
La Dignidad como Base de la Salud
No podemos hablar de paz mental si no están cubiertas las necesidades básicas. El equilibrio emocional no nace en el vacío; exige un entorno que favorezca la dignidad humana. El bienestar implica:
- Seguridad Material: Un trabajo y sueldo dignos, una vivienda adecuada y acceso a vestimenta.
- Salud Integral: No solo física, sino también una salud sexual plena y el acceso a una alimentación completa y correcta (libre de los ultraprocesados que nublan nuestra bioquímica).
- Paz Social: El acceso a redes de apoyo que nos hagan sentir felices y pertenecientes a una comunidad.
El Cambio de Paradigma: Empatía y Educación
Para alcanzar este estado, necesitamos un giro urgente en nuestra forma de convivir. La salud mental no puede seguir siendo el "pariente pobre" de la medicina. Necesitamos una educación pormenorizada en inteligencia emocional que nos enseñe a gestionar el estrés, la soledad y la frustración.
Esto implica cultivar una mayor empatía entre todos. Entender que el bienestar del otro afecta al mío. El médico debe mirar a la persona, el empleador debe mirar al ser humano, y la sociedad debe priorizar el equilibrio global sobre el rendimiento frenético. Solo cuando el entorno es sano, el individuo puede estar sano.
Bienestar es, en última instancia, disponer de aquello que nos permite estar en paz con nosotros mismos y con el mundo.
El dinero, a menudo malinterpretado como la raíz de todos los males, es en realidad una herramienta neutra y poderosa que, bajo una visión consciente, representa la energía colectiva de una sociedad. No debemos demonizarlo; el dinero es bueno cuando se entiende como el flujo que permite materializar el bienestar y la dignidad de todos los ciudadanos en un sistema libre y respetuoso.
El Dinero como Patrimonio Común y Sostenible
En una sociedad culta e independiente, el dinero no debería ser un fin de acumulación egoísta, sino la suma de la riqueza que pertenece a la comunidad. Es el medio que facilita que los recursos fluyan hacia donde se necesitan, permitiendo que cada individuo acceda a los pilares de una vida plena: salud, vivienda, educación y nutrición correcta.
La Justicia de los Límites: Salarios y Precios Acotados
Para que el dinero cumpla su función social y no se convierta en un factor de división, es fundamental reconocer que la libertad económica requiere responsabilidad. La implementación de topes salariales y precios acotados no es una restricción a la libertad, sino una garantía de equidad.
- Valoración por Esfuerzo y Riesgo: Los ingresos deben estar equilibrados según el sector, la dificultad, el riesgo y las horas de trabajo pactadas por convenio.
- Inclusión Universal: Este ajuste permite que el sistema no deje a nadie atrás, asegurando que incluso en los sectores más humildes se disponga de los medios para disfrutar de un equilibrio físico y mental.
Economía Circular e Inteligencia Emocional
Una economía integradora entiende que el bienestar de uno depende del bienestar del conjunto. Al adoptar principios de economía circular, dejamos de ver el consumo como algo lineal y destructivo, para verlo como un ciclo donde el dinero apoya la regeneración y la sostenibilidad.
Esta visión exige, por encima de todo, educación. Una formación pormenorizada en inteligencia emocional nos permite gestionar nuestra relación con el dinero desde la empatía y no desde la envidia o la avaricia. Al comprender que el dinero es la herramienta para que todos tengamos un trabajo digno y una vida feliz, dejamos de verlo como un enemigo y empezamos a tratarlo como el motor de una sociedad de iguales.

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